Transición Digital: Resistencia al cambio

Llevar a cabo la transición digital dentro de una empresa constructora o de un contratista que se dedica a la construcción suele ser visto como un proceso poco deseable dado que se contempla un proceso complejo que conlleva más tiempo del esperado y que en ocasiones obliga a trabajar “doble” por un periodo de tiempo al continuar con la captura de la información de acuerdo al proceso anterior y al mismo tiempo en el proceso digital.



Para hablar un poco más a detalle acerca de los factores que convierten la transición digital en un proceso complejo, primero definamos ¿qué es la transición digital? Para efectos de este blog la definiremos como la integración de una nueva tecnología en una o varias áreas de la empresa para modificar su forma de funcionar, con el objetivo de registrar la información digitalmente desde su origen, es decir, desde el momento en que se captura por primera vez, para así optimizar los procesos, mejorar la competitividad y ofrecer un valor agregado tanto a los trabajadores de la empresa como a los clientes.


Una vez que se eligió la tecnología o software para llevar a cabo la transición digital, existen tres rubros claves que causan los principales problemas:


  • Realizar la carga de la información histórica y actual.

  • Funcionamiento del software.

  • Integración del software en las tareas diarias.



La carga de información suele considerarse compleja porque el software requiere datos que no están relacionados con los procesos del constructor y que son innecesarios en el manejo del día a día de la información, por el contrario el software solo deberá solicitar como obligatorios los campos indispensables y tener la flexibilidad para no cargar cierta información que no implique mayor valor. El funcionamiento del software tiene que ser ágil, con un diseño que implique un ahorro de tiempo comparado con la captura manual y que genere la información resultante que se requiere; y por último, la integración del uso de la herramienta tecnológica en las tareas diarias deberá acoplarse a los procesos que se tienen actualmente o en caso de ser distintos, estos deberán presentar un ahorro en tiempo considerable para el constructor, de esta manera el usuario que utiliza la herramienta en el día a día realizará sus tareas en menor tiempo y con mayor productividad.




A continuación se explica cómo SALI considera los tres rubros mencionados para que el constructor lleve a cabo su transición digital en el menor tiempo posible, con un diseño orientado a la obtención de la información de forma inmediata que implica pocas pantallas y clics dentro del sistema, así como una integración idónea con los procesos de levantamiento de avance de obra y generación de información:



Realizar la carga de la información histórica y actual.


Con SALI podrás cargar la información de cada proyecto con cuatro pasos sencillos: alta del proyecto, importar el presupuesto, importar ubicaciones (en su caso) y crear el contrato; con esta información estarás listo para usar SALI.



Funcionamiento del software.


Al momento de utilizar SALI, siempre iniciará por mostrar tableros de control que podrás profundizar a través de niveles de información que te permitirán ver al máximo detalle cada partida, concepto y evidencia; además de reportes de estimaciones, estados de cuenta y saldos, entre otros.



Integración del software en las tareas del día a día.


SALI cuenta con su aplicación móvil específicamente diseñada para el proceso de levantamiento de avance de obra que realiza el constructor o contratista donde la información se puede capturar en porcentajes, importes, por volúmenes y con fotografías de manera diaria, semanal o el periodo deseado, para actualizar constantemente la información sin pasar por procesos complejos de captura en escritorio.






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