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Prepárate tecnológicamente para el 2023

El 2022 que está a punto de terminar y se esperaba que fuera el año donde la industria de la construcción por fin tuviera el repunte tras una crisis de dos años a partir de la pandemia, dado que mantiene una participación relevante con el 5.8% a los ingresos del PIB Nacional, equivalente a $1,070,552.82 millones de pesos a septiembre del 2022.



Sin embargo, de nuevo se presentó un escenario deprimido para la industria donde la generación de sus ingresos decreció en un 3.23% a consecuencia de no haber grandes obras públicas ni nuevos paquetes de infraestructura, y la desconfianza, aunado al alza en las tasas de interés, reducen las inversiones privadas en el sector.


Debido a lo anterior, los distintos actores en la industria como desarrolladores inmobiliarios, constructores y contratistas tuvieron un año complicado donde el obtener nuevos proyectos de construcción para dar continuidad al negocio fue la difícil tarea que se presentó de manera constante y una vez que esos proyectos se obtenían, la volatilidad en los precios hizo de mayor importancia el controlar la ejecución de la obra para conseguir la utilidad esperada.



En este contexto se podría decir que los puntos más difíciles a los que se enfrentó la industria en este año 2022 fueron los siguientes:


  • Obtener nuevos proyectos de construcción.

  • Falta de liquidez por parte de los inversionistas.

  • Control de precios de los materiales de construcción.

  • Créditos a la construcción con una tasa de interés baja.

  • Mano de obra constante con la que se pueda contar a mediano y largo plazo.


Consideramos que la recuperación por la pandemia ha sido un tema de paciencia ya que los estragos se presentaron en todos los sectores industriales y sin lugar a dudas el año 2022 presentó un escenario complicado pero con avances en su recuperación.


Es por esto que nuestro objetivo tiene que ser realizar la mejor planeación posible de cara al año 2023, tomando en cuenta los siguientes puntos relevantes:


  • Enlistar todos los potenciales proyectos que podemos obtener.

  • Definir el ingreso que aportará cada uno de los proyectos.

  • Crear un flujo de ingresos y egresos proyectado durante los 12 meses del 2023.

  • Establecer claramente las actividades claves que debemos realizar para que los proyectos sucedan.

  • Por último, pero no menos importante, implementar tecnología intuitiva y fácil de usar que permita controlar los proyectos.



Por lo tanto, de manera conjunta y con una buena planeación de todos los actores en la industria de la construcción, el 2023 puede ser el año donde se deje atrás el término “recuperación” y empecemos a hablar metas con crecimiento sostenido.





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